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por Adriana C. Berríos
El cine mudo es aquel que no contiene sonido, y consiste solo de imágenes. De seguro has visto pietajes cortos en blanco y negro en los que se presentaban los diálogos de los personajes escritos en rótulos. Hasta finales de los 20, la mayoría de las películas eran mudas. Sin embargo, las películas mudas normalmente no transcurrían en completo silencio: solían estar acompañadas por música en directo, habitualmente improvisada por un pianista u organista. El cine mudo requería un mayor énfasis en el lenguaje corporal y en la expresión facial, para que la audiencia pudiera comprender mejor lo que un actor estaba representando en la pantalla. Por eso nos pueden parecer sobreactuadas y hasta cómicas.
El cineasta más influyente del cine mudo fue el productor y director D.W. Griffith, que en en 1908 desarrolló la producción desde los estudios Biograph en Nueva York. Griffith perfeccionó los elementos que hasta entonces se habían usado. Dio a los planos un sentido narrativo funcional, acercó la cámara a los actores para conseguir más fuerza emocional, dando al primer plano un sentido enfático, rompiendo así con la idea de que el espectador no entendería una imagen de dos ojos o una mano llenando toda la pantalla. Evolucionó la puesta en escena dirigiendo la interpretación de los actores fuera más natural. Pero principalmente Griffith demostró que la base de la expresión fílmica es el montaje y que la unidad del montaje es el plano y no la escena. Griffith dejó Biograph en 1915 para incorporarse a Mutual Hollywood y crear la primera obra maestra del cine: El nacimiento de una nación. Llega el sonido
Warner Brothers introdujo en 1926 el primer sistema de sonido eficaz, conocido como Vitaphone. Este consistía en la grabación de bandas sonoras musicales y los textos hablados en grandes discos que se sincronizaban con la acción de la pantalla. En 1927, la Warner lanzó The Jazz Singer, de Alan Crosland, la primera película sonora, protagonizada por el ruso Al Jolson, que alcanzó un éxito inmediato. El cine sonoro pasó a ser un fenómeno internacional de la noche a la mañana.
Para
el 1931 el sistema Vitaphone había sido superado por el Movietone que
grababa el sonido directamente en la película. Este sonido se
convirtió La mayoría de los directores de la década de 1930 se ocuparon de proporcionar en sus películas medios para que sus estrellas se lucieran. Katherine Hepburn, Bette Davis, Humphrey Bogart, Joan Crawford y Clark Gable fueron estrellas que se presentaban a la opinión pública como una extensión de los personajes que interpretaban. La moda de llevar al cine novelas románticas de éxito alcanzó su punto máximo con las superproducciones de A Tale of Two Cities (1935), Cumbres Borrascosas (1939) y uno de los grandes hitos de la historia del cine, Gone with the Wind (1939). En 1941 el escritor, director y actor Orson Welles, sorprendió con su obra Citizen Kane, por su uso innovador de nuevos encuadres, objetivos angulares y efectos de sonido.
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